Lo personal es político

Por Julieth Calderón, Artista visual, integrante equipo de comunicación FAM. Lo personal es político es una de las consignas más emblemáticas del feminismo de la Segunda ola, tiene su origen en los diferentes movimientos de mujeres y LGBTQI+ de la década de los 70´s. Tomo esta premisa para situar mi perspectiva, porque en el contexto […]

25.03.21

Lo personal es político

Por Julieth Calderón, Artista visual, integrante equipo de comunicación FAM.

Lo personal es político es una de las consignas más emblemáticas del feminismo de la Segunda ola, tiene su origen en los diferentes movimientos de mujeres y LGBTQI+ de la década de los 70´s. Tomo esta premisa para situar mi perspectiva, porque en el contexto actual, me resulta necesario enfatizar en las experiencias de lo cotidiano y lo “privado”, ya que es en estos ámbitos donde en mayor medida se ve amenazada nuestra integridad y vida.

A su vez considero que los feminismos son movimientos muy amplios y complejos en los cuales no hay verdades generalizables, por lo tanto, deben ser entendidos en las contradicciones e interrogantes que proponen. Son una experiencia política que trasciende las formas de organización de representatividad, por ese motivo es solo a través del conocimiento de mi propia historia que puedo enunciar y comprender mi vínculo con las luchas y las reivindicaciones de las que formo parte.

Abro la puerta de mi departamento, al que me mudé hace pocos meses y en el cual vivo sola por primera vez. Saludo a mis plantas, decoran la barra que divide la cocina del living, les hablo, veo si tienen nuevos brotes o si les falta agua, me esmero porque estén bien, la mayoría son esquejes que me regalaron mis amigas y me recuerdan sus casas. Imagino que compartimos un jardín. Reviso mi teléfono y reproduzco un audio de mi mamá, el sonido de su voz reverbera en las paredes de mi casa aún vacía. Ella en su saludo matutino me recuerda que descanse y que me alimente bien, envía mimos y se despide diciéndome que me extraña. No nos vemos hace siete años desde que decidí vivir en Argentina. Hay una tristeza con la que aprendimos a vivir. Mi mamá, como otras madres, tuvo que trabajar muchas horas para poder mantenernos, lo que implicó que durante gran parte de nuestras vidas estuviéramos separadas. Eso no cambió, sin embargo entendemos en un código cómplice que esa distancia hoy nos permite asirnos al deseo de libertad, que diariamente se manifiesta en la posibilidad de construir un hogar en el cual puedo decidir cómo, en dónde y con quienes compartir la vida.

Fotografías proyectadas (S/ T ) de Yazmín Quiroga expuestas en la muestra
Casa cuerpx bandera en la Galería de “La toma” (2019)

Continuo mi recorrido por la casa y detengo la mirada en la obra que demarca mi living, dos pinturas de casas, en una aparece la palabra “Home” y en la otra “War”. Esta obra pertenece a una amiga con la cual sostenemos, junto a otras compañeras, un proyecto de arte que surgió de la necesidad de crear espacios propios que nos permitieran apoyarnos, dar visibilizar y dignificar nuestro trabajo. Esta obra es quizás el recordatorio diario de esa red de vínculos y afectos que me sostienen y en los que he echado raíces a lo largo del tiempo, pero a su vez me advierte que estas condiciones materiales y afectivas fundamentales son muy frágiles, dadas las dificultades para poder proyectarnos en un contexto que se torna cada vez más hostil y en cual la precariedad laboral, la crisis sanitaria y ambiental nos deja en una situación de vulnerabilidad.

Home-War, de Lucia Giacosa, expuesta en la muestra Casa cuerpx bandera en la Galeria “La toma” (2019)

El arte ha sido el campo y la herramienta política/poética desde la cual he podido articular las experiencias de violencias que me atraviesan como mujer disidente y migrante con los procesos de organización feminista que han disputado y posibilitado marcos de derechos que eran impensados, como el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos a través del aborto legal y gratuito, la ley de matrimonio igualitario, la ley de identidad de género, el acceso a jubilaciones por trabajo doméstico, entre otros. A pesar de esto, las respuestas y acciones institucionales siguen siendo insuficientes para frenar los múltiples abusos y desigualdades a las que somos expuestas cotidianamente, en los diferentes ámbitos de nuestras vidas y que en muchos casos terminan en las consecuencias más crueles de violencia.

Fotografías proyectadas  (S/ T ) de Yazmín Quiroga expuestas en la muestra
Casa cuerpx bandera en la Galería de “La toma” (2019)

No somos un número más que se acumula en la estadística de víctimas de femicidio, nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestras historias, son una fuente de conocimiento y memoria latente, cada una de las reivindicaciones y luchas que afrontamos son el resultado de ser portadoras de un saber que nos encuentra y guía para transformarlo todo a nuestro paso.