Justicia Digital. Nuevos desafíos

Por Diego Gabriel Derewicki, Juez de la Cámara Civil y Comercial Sala IV de Resistencia, presidente de la Asociación Magistrados y Funcionarios Judiciales del Chaco y docente por concurso a cargo de la cátedra de Derecho Empresario UNNE de la Facultad de Ciencias Económicas, reflexiona sobre los sistemas de justicia en el marco de la […]

Justicia Digital. Nuevos desafíos

Por Diego Gabriel Derewicki, Juez de la Cámara Civil y Comercial Sala IV de Resistencia, presidente de la Asociación Magistrados y Funcionarios Judiciales del Chaco y docente por concurso a cargo de la cátedra de Derecho Empresario UNNE de la Facultad de Ciencias Económicas, reflexiona sobre los sistemas de justicia en el marco de la pandemia, las innovaciones implementadas y los desafíos a futuro.

La necesidad de procurar un aislamiento obligatorio por la crisis sanitaria del COVID-19, determinó un inmediato impacto en todas las actividades laborales del país y de los poderes judiciales en particular. El servicio judicial de turno no significó un descanso para los trabajadores del sector. Por el contrario, todos los conflictos, tanto individuales como colectivos, y las propias urgencias de una emergencia sin precedentes encontraron respuestas bajo nuevas modalidades de acceso al sistema judicial.

El impacto y la reacción

Si bien en el comienzo de la pandemia hubo un servicio judicial por turnos, rápidamente incursionamos bajo nuevas formas como el “teletrabajo”, servicio a distancia de carácter no presencial, fuera de nuestro lugar habitual, en nuestro propio hogar, y utilizando como soporte tecnologías de la información y comunicación.

Conmocionados algunos -tanto abogado/as como jueces y funcionario/as judiciales- por este salto cultural cualitativo, acelerado por una nueva realidad de vida -más solitaria y de menor proximidad física- pero dispuestos a superar la crisis y poder brindar el servicio que consideramos esencial, con innovaciones y fuerte compromiso.

La acción desplegada

Se dice que “los analfabetos del siglo XXI son los que no saben desaprender”. Acostumbrados al expediente físico, con pruebas escritas en papel y audiencias presenciales, rápidamente están siendo cambiadas en la justicia por soporte digital. Debimos aprender que las TICs. permiten la adquisición, producción, almacenamiento, tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones en forma de voz, imágenes y datos; y en la reconstrucción del avance del debido proceso -que requiere urgencia- pese a los temores existentes, alguno/as jueces fueron sagaces, creativos e innovadores para tomar decisiones y notificarlas para su efectivo cumplimiento, preservando la salud de las personas involucradas.

En un proceso de adopción un juez, en el portal del impenetrable chaqueño, tomó una audiencia por videoconferencia para seguir con la vinculación de una niña con los futuros adoptantes. Los juzgados del menor y la familia fueron los más activos, atendiendo por medio de la tecnología las urgencias de las familias y dando respuestas a múltiples y nuevas necesidades como el permitir ver a un hijo o a un padre, ante la prohibición de desplazamiento.

En la justicia del Trabajo se utilizó el servicio de Whatsapp para que se ratifique un acuerdo y resolver el conflicto laboral; en áreas como la Civil, Comercial y Penal lo hicieron a través de videoconferencias para celebrar audiencias y conciliar casos de indemnizaciones, reclamos de consumo, amparos, restricción de la libertad y una larga lista de conflictos. Las consultas de saldos y los pagos judiciales se hacen por medio de transferencias digitales, ahora los escritos se presentan enviando un e-mail desde cualquier lugar y a cualquier hora, y el control de los trámites de nuestros juicios y las notificaciones se pueden realizar a través del expediente según el registro informático desde la propia página de los superiores tribunales, con posibilidad de acceso de cada litigante a la información de nuestro caso.

Comenzamos a brindar más transparencia en un abrir y cerrar de ojos.

No menos importante fue la creación de un libro de registro electrónico de sentencias con firma digital y/o electrónica (http://librodesentencias.justiciachaco.gov.ar/login.aspx?ReturnUrl=%2f) que permitirá -una vez concluido- transparentar el estado del proceso y los tiempos que se tienen para resolver los conflictos de la gente, con acceso público a la formación en tiempo real.

La capacitación es fundamental

Charlas virtuales, talleres, cursos, teleconferencias, entre otras modalidades, son las nuevas formas de capacitación que estamos aprendiendo en tiempos de aislamiento para mejorar las respuestas de los conflictos; siempre desde nuestro hogar, asiento -ahora- de nuevas responsabilidades.

Camino hacia la digitalización

Estos saltos cualitativos con predisposición, esfuerzo y buena voluntad están siendo puestos en práctica por jueces, funcionario/as, empleado/as y abogado/as para avanzar hacia la digitalización total de los expedientes y la eliminación del soporte papel que tanto daño ecológico causa. Así ganaremos en agilidad y rapidez, reclamo constante y justificado de los destinatarios para los que nos esforzamos con vocación día a día.

Hay mucho por hacer

¡No todo es color de rosas!. Ante tantos cambios, innovaciones tecnológicas, nuevas reglas, protocolos y temores fundados por nuestra salud, se registraron desencuentros con la instrumentación de algunos desarrollos y políticas de organización que debieron defenderse para resguardo de la gestión e independencia interna de jueces y funcionarios.

Las notificaciones electrónicas de nuestras decisiones tuvieron avances y retrocesos que obligaron a reclamar soluciones integrales y sistémicas a los gobiernos judiciales (superiores tribunales). Reclamamos el acompañamiento de los auxiliares abogado/as por cuanto resulta fundamental su participación y colaboración, con los que debemos dialogar para encontrar soluciones integrales, colaborativas y no pensadas sectorialmente.

El trabajo conjunto y planificación estratégica con esfuerzo mancomunados debe ser el norte para una buena administración de justicia y respuesta a los reclamos de la ciudadanía.

En este camino estamos obligados a capacitarnos y prepararnos mejor para futuros desenlaces. Debemos terminar con las formalidades que la gente no entiende. Proyectar códigos procesales con más estandar que reglas, que no sean herméticos ni autosuficientes, sino reconocidamente abiertos para permitir la consecución de finalidades sin formas rígidas. Implicará mayor poder, pero también más responsabilidades para dar soluciones que la ciudadanía reclama, adaptándonos a los cambios que son materia constante en los tiempos que corren.

¿Qué se viene? ¿Cuál es la perspectiva al siglo XXI?

¿En qué deberíamos trabajar para lograr una mayor eficiencia, el fortalecimiento de nuestra actividad y el traslado a la sociedad en general con el objetivo de alcanzar un desarrollo sostenible en base a la justicia? El camino puede ser largo, pero se puede acortar si se trabaja en base a ideas concretas. Algunas de ellas, que podrían ser mejoradas, pueden ser las siguientes:

1) la instrumentación de los procesos por audiencias para procurar la mayor conciliación, reduciendo los plazos y aumentando la calidad de las decisiones jurisdiccionales;

2) la instrumentación del “expediente electrónico” para alojar, analizar, resguardar, comunicar y procesar toda la información ingresada por los operadores jurídicos;

3) La aceleración y utilización generalizada de inteligencia artificial, que ya se encuentra en funcionamiento en distintas provincias;

4) La desarticulación de la forma bipolar en aquellos casos o litigios donde se encuentre comprometido el interés general, en la que deberá pensarse la manera de dar participación a la ciudadanía interesada y afectada; y

5) La utilización del juzgamiento por jurados en el orden civil para casos especiales, como por ejemplo los procesos colectivos que afecten a usuarios, consumidores o al medio ambiente, entre otros aspectos.

Colofón

Los tiempos y las sociedades cambian rápidamente y somos artífices de un nuevo paradigma en la prestación del servicio de justicia. Para sostener una verdadera independencia, para fortalecer la paz social, generar confianza y tranquilidad en la ciudadanía, debemos actualizarnos, modernizarnos y modificar nuestras estructuras de organización, convirtiéndolas en más flexibles para solucionar en forma rápida y transparente los conflictos. El ejercicio de la jurisdicción seguirá siendo una actividad de naturaleza esencialmente cognitiva, no política, no representativa, sujeta a la ley y Constitución, que procure ser garante de derechos fundamentales y, en esa delicada función el desafío está en nosotros con la imprescindible colaboración de los demás auxiliares, el apoyo y confianza de la gente.